Enfermedad Arterial Periférica
Por Eric J. Carro Jiménez, MD- Cardiólogo Intervencionista
Casi todos sabemos sobre la enfermedad coronaria, o sea, la enfermedad por la cual se tapan las arterias del corazón, pero pocos conocemos sobre la enfermedad arterial periférica, una muy frecuente en nuestra población. Para que tengan una idea, en los Estados Unidos y en Puerto Rico alrededor de 10 millones de personas padecen de esta condición, y se piensa que este número está subestimado. Al igual que se tapan las arterias del corazón, las arterias de las piernas también se pueden tapar. Este es el mismo proceso, lo único que en un lugar distinto. La relación entre las dos enfermedades es muy estrecha. El que tiene enfermedad de las arterias de las piernas está en riesgo mayor de tener un derrame cerebral o un infarto cardiaco, dato que muy pocos conocen.
¿Qué es la enfermedad arterial periférica?
Esta es la enfermedad que tapa las arterias de las piernas, los brazos o el cuello (todas las arterias fuera de las del corazón) por el depósito de grasa y calcio, proceso llamado aterosclerosis. El proceso es muy similar al que se da en las arterias del corazón, el cual lleva al dolor de pecho (angina) y a los infartos al corazón. Las arterias son los tubitos que llevan la sangre rica en oxígeno a las distintas áreas del cuerpo, lo cual es esencial para vivir.
¿Por qué es importante?
Porque el paciente que padece la enfermedad periférica arterial está a riesgo de un derrame cerebral, un infarto al corazón o muerte por causas cardiovasculares. Aparte de las implicaciones cardiovasculares que tiene esta condición también, puede llevar a dolor en las piernas al caminar, deterioro en la calidad de vida del paciente y en casos más severos a la posibilidad de pérdida de extremidad (amputación de una o ambas piernas).
¿Quién la puede desarrollar?
Toda persona podría desarrollar esta condición, pero hay ciertos factores de riesgo que la hacen más posible, empezando por la edad. Toda persona mayor de 70 años está a un riesgo aumentado de desarrollar esta condición. Toda persona de 50 años o más que padezca alguno de los factores de riesgo de aterosclerosis también está a riesgo. Los factores de riesgo de aterosclerosis más importantes son: la presión alta (hipertensión), el colesterol elevado, la diabetes y el fumar o haber sido fumador. El tener enfermedad del corazón también es uno de los factores de riesgo más importante para esta condición. Igualmente, el historial familiar de enfermedad del corazón conlleva un riesgo aumentado para desarrollar esta condición. También toda persona que tenga dolor en las piernas al caminar o que tenga úlceras que no sanan debería ser evaluada ya que tiene una posibilidad aumentada de tener esta condición.
¿Cuál es su tratamiento?
El tratamiento inicial de la enfermedad arterial periférica es uno de buenas medicinas y ejercicio. Discuta con su médico cuáles son las medicinas ideales para usted. Entre las que usualmente se utiliza en esta condición están la aspirina o el clopidogrel o Plavix. En algunos pacientes se justifica el uso de ambos a la vez. Los medicamentos del colesterol también tienen un uso muy importante en esta condición. Es muy importante tratar los factores de riesgo que llevan a esta condición, aparte del colesterol alto, es también muy importante tratar la hipertensión y la diabetes. También es de suma importancia que el paciente que fume deje de fumar. Para los pacientes que tienen dolor en las piernas al caminar por enfermedad arterial periférica, existe un medicamento llamado cilostazol (Pletal), que puede ayudar y en algunos casos quitar los síntomas de claudicación.
El ejercicio también juega un papel muy importante en el paciente con dolor en las piernas al caminar por enfermedad arterial periférica. Estos pacientes deben caminar idealmente 30 minutos cinco veces a la semana. De no lograrlo inicialmente por el dolor en las piernas, estos deben empezar poco a poco según toleren, descansar cuando sientan el dolor, y volver a seguir caminando para tratar de hacer en total los 30 minutos. Mientras más ejercicios hace el paciente, mejor tolerancia al ejercicio va a desarrollar e irá disminuyendo su dolor en las piernas al caminar. Los pacientes que luego de seis semanas de buena terapia con medicinas y ejercicios aún continúan con síntomas importantes de las piernas al caminar podrían ser considerados para intervenciones endovasculares (destapes de arterias de las piernas). Estos tratamientos ayudan a mejorar el flujo sanguíneo a las piernas y quitar los síntomas de dolor en las piernas al caminar.
Otro paciente que se beneficia de esta terapia invasiva es el paciente que tiene isquemia crítica, o sea, que tiene úlceras en las piernas que no sanan y que ya va en camino a una amputación. La terapia invasiva ayuda a restablecer el flujo sanguíneo para, no solamente quitar los síntomas, sino para subir la posibilidad de sanación de úlceras y evitar una amputación.
Hay múltiples terapias que se pueden utilizar para mejorar la circulación de las piernas al caminar de la manera endovascular, incluyendo los métodos tradicionales como son la angioplastía, o los stents. Existen otras terapias que nos pueden ayudar, entre ellas se encuentra la aterectomía, que es una manera de destruir la placa que está dentro del vaso sanguíneo utilizando alguno de diversos métodos. Su médico endovascular es el mejor para explicarle cuál es la mejor terapia para usted. Finalmente algunos pacientes hoy día todavía necesitan la cirugía de puente o bypass para mejorar el flujo sanguíneo a los pies. Alguna de estas terapias o combinaciones de ellas van a llevar al paciente a una mejor circulación y la posibilidad de salvar una pierna.
¿Se puede prevenir?
La contestación es que hay mucho que podemos hacer para prevenir esta condición, particularmente modificación de estilos de vida y controlar los factores de riesgo que nos hacen desarrollarla como lo son el fumar, la diabetes, la alta presión, y el colesterol alto. Otra cosa muy importante aparte de la prevención es el diagnóstico temprano, porque el paciente que ya lo tiene y lo descubrimos, sabemos que va tener un riesgo aumentado de derrame cerebral o infarto al corazón. Al diagnosticar temprano esta condición podemos dar tratamiento adecuado, que no solamente nos va ayudar a disminuir el riesgo de que progrese está enfermedad, sino ayudarnos a disminuir el riesgo de un derrame cerebral, un infarto al corazón o inclusive muerte por causas cardiovasculares.
¿Cómo obtengo más información?
Discuta con su médico su inquietud sobre la posibilidad tener esta condición. Considere la evaluación por un especialista en circulación o especialista vascular, como lo es un Cardiólogo Intervencionista.
El doctor Eric J. Carro Jiménez es Cardiólogo Intervencionista del Sistema HIMA San Pablo. Para más información puede coordinar una cita: 787-620-4316 (Bayamón); 787-653-3438 (Caguas).
